Al diseñar los principios y programas para erradicar la pobreza en el mundo, hemos de protegernos de las fuerzas anti-vida que han estado en la base de la pobreza durante siglos en el pasado. Este elemento que ha apoyado la pobreza ha sido básicamente el descuido de la población pobre hacia su propio interés los pobres trabajaban duro para los ricos- el agricultor trabajaba duro y producía el producto, pero el rico en el mercado dictaba el precio. El agricultor permanecía pobre y continuaba trabajando duro. El comprador controlaba los precios en el mercado y el productor, el agricultor que trabajaba duro, cobraba lo mínimo la pobreza continuaba. Por tanto, los principios y programas para la eliminación de la pobreza están ahora alerta para proteger el interés de los agricultores.
Cuando miramos al mercado, encontramos que los compradores no son pobres, son los productores, los agricultores, los que continúan siendo pobres, generación tras generación. Nuestro programa para eliminar la pobreza no permitirá que el comprador exprima la vida del agricultor.
Los treinta y tres países que participan en este Programa para la Eliminación de la Pobreza anunciarán conjuntamente el precio de su producto a los compradores, del mismo modo que el fabricante de un coche Mercedes fija su precio y el comprador ha de pagar ese precio si desea un producto mejor. El precio de todos los productos agrícolas que se produzcan en estos treinta y tres países será fijado globalmente en el mercado, de modo que los agricultores obtengan un precio justo su profesión de trabajo duro será ampliamente recompensada.